Siento que debo permitirme el sentir, el sonrojarme, el salir, el reír, el conocer, el explorarme, siento que debo volver al proceso de sentirme yo misma.
Vivo de milagro, por inercia o por una extraña razón que ni sé qué es implícitamente. Analizando mi existencia, solo encuentro miles de razones para dejar de existir, y me he mantenido con vida sin los atributos o lujos humildes que las personas gozan (compañeros, amigos, amores, creencias metafísicas, salud, pertenencia a un lugar, identidad, anhelos, oportunidades, placeres banales o intelectuales, etc.). Si fuera una bacteria, sería la más resistente de todas o si fuese un desahuciado, brillaría por el milagro. Me pregunto: ¿Para qué me mantengo aquí? Si es difícil la vida sin esos lujos, pareciera que solo sobrevivo y no que vivo.